Sartre publica El ser y la nada
En junio de 1943, en una París bajo ocupación nazi, Jean-Paul Sartre publicó L’Être et le Néant (El ser y la nada), un tratado de 700 páginas que se convirtió en la biblia del existencialismo.
La tesis central es radical en su simplicidad:
“La existencia precede a la esencia.”
No nacemos con un propósito predefinido. No hay naturaleza humana que nos determine. Primero existimos, y después — a través de nuestras elecciones — nos definimos.
La libertad como condena
Para Sartre, el ser humano está condenado a ser libre. No podemos no elegir: incluso la inacción es una elección. Y cada elección nos define sin excusa posible.
Conceptos fundamentales de la obra:
- Mala fe (mauvaise foi): el autoengaño de fingir que no somos libres, que “no tuvimos opción”
- La mirada del otro: los demás nos convierten en objetos, nos fijan una identidad. De ahí la frase de A puerta cerrada: “El infierno son los otros”
- La náusea: la experiencia visceral de la contingencia del mundo, de que nada tiene que ser como es
El contexto
Sartre escribió gran parte de la obra mientras era prisionero de guerra en un campo alemán (1940-1941). La experiencia de la ocupación impregnó su filosofía: si todo está perdido, si las instituciones han fallado, solo queda la decisión individual.
El impacto
El ser y la nada convirtió a Sartre en el intelectual más influyente de la posguerra europea. El existencialismo pasó de las aulas a los cafés de Saint-Germain-des-Prés, a la literatura, al cine, a la política.
Sartre rechazó el Premio Nobel de Literatura en 1964, coherente con su filosofía: aceptarlo habría significado dejarse definir por una institución.
La pregunta que plantea sigue vigente: si no hay esencia que nos preceda, ¿tenemos el coraje de asumir la responsabilidad total de lo que somos?