En noviembre de 1992, un chico de 21 años de Cornualles llamado Richard D. James publicó Selected Ambient Works 85-92 en el sello R&S Records. Algunas de las pistas habían sido compuestas cuando tenía 14 años, grabadas en equipos modificados y cintas de casete en su habitación.

El álbum cambió para siempre lo que la música electrónica podía ser.

El sonido

SAW 85-92 no suena como nada que existiera antes. No es techno de club, ni ambient de Brian Eno, ni la electrónica académica de Kraftwerk. Es algo intermedio: melodías delicadas envueltas en texturas lo-fi, beats que sugieren más que imponen, y una calidez analógica que contradice el estereotipo frío de la música de máquinas.

Pistas como Xtal, Ageispolis y Heliosphan flotan entre la melancolía y la euforia contenida. El grano de las cintas, el siseo de los sintetizadores baratos, las imperfecciones — todo contribuye a una atmósfera que suena como un recuerdo a medio olvidar.

El método

James es, posiblemente, el músico electrónico más enigmático de su generación. Afirmaba que parte de su música procedía de sueños lúcidos — que componía mientras dormía y grababa al despertar. Modificaba hardware: compraba sintetizadores rotos, los abría y reconectaba los circuitos hasta obtener sonidos que los fabricantes nunca habían previsto (circuit bending).

No seguía las reglas del estudio. Usaba las limitaciones de su equipo como una ventaja creativa.

La influencia

SAW 85-92 abrió una puerta por la que entraron generaciones enteras:

  • Boards of Canada — tomaron su melancolía analógica y la llevaron al territorio de la nostalgia
  • Autechre — exploraron el lado más abstracto de su legado
  • Burial — heredó su texturas lo-fi para construir el dubstep introspectivo
  • La escena lo-fi hip hop actual desciende directamente de su capacidad para convertir la imperfección en belleza

El artista

Richard D. James publicaría después Selected Ambient Works Volume II (1994), un disco mucho más oscuro y desafiante; Richard D. James Album (1996), donde combinó melodías de ensueño con breakbeats frenéticos; y Drukqs (2001), una obra doble con preparaciones de piano y drum’n’bass experimental.

Bajo el alias Aphex Twin (y docenas de otros: Polygon Window, Caustic Window, AFX, GAK…) construyó un catálogo que abarca desde el ambient más hermoso hasta la electrónica más agresiva y extraña.

Pero todo empezó con un adolescente en Cornualles, un sintetizador modificado y la intuición de que las máquinas podían hacer algo más que ritmos de baile.

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